Según este pequeño empresario, de darse los apagones, no podría vender café ni té, por la falta de energía, ya que nadie los tomaría fríos.
Pero lo que más le preocupa son las carnes y los alimentos que guarda en los congeladores, ya que si no queda otra opción que los apagones, estos alimentos perderían la cadena de frío y se podrían dañar.
Lo que más lamenta es que para subsistir tendría que seguir vendiendo el plato de comida de $2.75 a $3.00, porque en ese sector nadie paga más de esta suma.





