Eran las 8:30 p.m. del martes, a esa hora transitaba por la Avenida Cuba, específicamente más adelante del cuartel de bomberos Ricardo Arango; el lugar estaba un poco oscuro y me tocó ver cómo un sujeto le arrancó el celular a una joven de sus manos.
La joven, quien vestía de blanco, por lo que presumo que era estudiante de Medicina, enfermera o auxiliar de enfermería, caminaba distraída hablando por su teléfono y no se percató de que el ladrón la venía siguiendo.





