La Fórmula Uno regresa esta semana a Bahrein, donde la principal categoría del automovilismo insiste en competir a pesar de una larga y violenta crisis política.
El Gran Premio de Bahrein de 2013 ha llamado menos la atención que el año pasado, cuando el jefe de la F1 Bernie Ecclestone decidió a última hora realizar la carrera a pesar de los reclamos de grupos defensores de los derechos humanos.





