Había una vez un hombre que desafió a Dios para ver si de Él recibía alguna respuesta.
"¡Dios, arde la zarza como hiciste con Moisés y te seguiré! ¡Derrumba las paredes como hiciste con Josué y pelearé! ¡Calma la tempestad como hiciste en Galilea y te escucharé!" Y así el hombre fue y se sentó cerca de un arbusto, al lado de una pared levantada muy cerca del mar y esperó a que Dios le contestase.





