No fue suficiente sufrir la vergüenza de quedar eliminados sorpresivamente en la primera ronda del LXX Campeonato Nacional de Béisbol Mayor.
Ahora, como para poner el dedo en la herida, son los peloteros que comienzan a atacarse, destapando verdades que ellos solo conocían, que hoy agrandan la crisis que vive el béisbol santeño en su categoría mayor.





