CIUDAD DEL VATICANO (AP) _ Tres rondas de votación habían sido depositadas sin que nadie hubiera sido elegido, pero se estaba volviendo evidente hacia dónde se dirigía este cónclave.
Cuando los cardenales tomaron un receso para comer, Sean O'Malley, de Boston, se sentó junto a su amigo argentino Jorge Bergoglio.
``Parecía muy abrumado por lo que estaba pasando'', dijo O'Malley.





