Los altos niveles delictivos, no solo en Chiriquí sino en todo el país, se deben a la mala formación de los niños y niñas en las familias panameñas, dijo monseñor José Luis Lacunza, obispo de la diócesis de David.
Advirtió que mientras las familias no asuman su papel en la educación de los niños e imiten el proyecto de la familia de Nazaret, será muy difícil tener niños y jóvenes sanos, y los niveles de delincuencia irán en aumento.





