La vibra que se siente en la esquina del peleador istmeño Luis Pan Blanco Ríos, frente al compromiso que sostendrá ante el filipino John Riel Casimero, es positiva.
Hay varios factores, uno de ellos pasa por lo anímico, y así se comprobó ayer en el entrenamiento. El orgullo de Felipillo irradia alegría, confianza, un estado de ánimo que, aunque no queda clara la causa, resulta extraordinario.
Otra de las razones es que Pan Blanco lleva un paso endemoniado en su preparación. Eso lo dejó claro el entrenador local Orlando Soto.





