En mi memoria siempre resuena el tummm tummm del tambor que hace estremecer a quienes acuden a la procesión del Santo Cristo de Esquipulas de Antón, que ayer, 15 de enero, fue su día, celebrado con una multitudinaria procesión a la que lastimosamente por cuestiones laborales no pude ir.
Quien me conoce sabe que no soy una persona al extremo religiosa; sin embargo, la fe y el respeto que siento por este santo es especial y es que, su celebración es una tradición para los antoneros y para quienes tenemos familia de esa área coclesana.





