Un hombre rico le pidió una vez a Sengai (monje zen japonés), que escribiese unos versos para la prosperidad de su familia. Un símbolo que pudiera ser pasado de generación en generación.
Sengai tomó una gran hoja de papel y escribió: - El padre muere, el hijo muere, el nieto muere.
El hombre rico se enfadó muchísimo:
- ¡Te he pedido que escribas algo para la felicidad de mi familia! ¿Por qué te ríes de mí?
- No pretendía reirme de ti explicó Sengai.





