Pensaba que solo serían un grupo más de música típica. Hoy ve que lo que empezó como un sueño es una realidad tangible.
Para el acordeonista Samy Sandoval no ha sido fácil llegar al sitial en que se encuentran. Al principio tocaron en recónditos lugares, a los que tenían que ir a caballo o cruzar ríos, pero con la perseverancia que los caracteriza, puede recordar las anécdotas como parte del crecimiento profesional.
No todo fue fácil





