El respeto a los mayores parece ser un valor en peligro de extinción. Y si se trata del respeto a los maestros y profesores, eso ya ni siquiera existe a juzgar por los recientes incidentes en que se han visto involucradas dos adolescentes de apenas 13 años.
Cuán lejos han quedado aquellos días en que la palabra del maestro era la ley, solo comparada con la de los padres.
Ahora bien, ¿qué es lo que lleva a una púber a cortarle la cara a su profesora y a otra a preparar matarratas con una gaseosa para envenenar a un docente?





