Este fin de semana decidí salir de la rutina. Aprovechando que Samy y Sandra estaban cerca de casa, me dirigí a verlos en acción. Llegué pasadas las 11 de la noche y el baile estaba en pleno apogeo. Me dediqué a ver a los que bailaban y me llamó poderosamente la atención cómo la música de Sandra transforma a las mujeres.
Tanto es así que salí convencido de que todas las mujeres llevan por dentro una Sandra. No importa la edad, si es bella o no, todas se transforman con solo tener a la diva enfrente. Cantan a toda voz sus canciones, pero sobre todo, imitan sus movimientos.





