Dalis Martínez no podía creer que su casa ya no estaba, cuando una llamada telefónica de un familiar le informaba que su vivienda de madera y zinc se consumía en llamas.
Ella salió para ir al médico, ayer, a las 8:00 a.m., porque se sentía mal. Sus hijos fueron a la escuela y su esposo a vender legumbres en el mercado de Antón.
La casa estaba sola y de momento se empezó a quemar, dijo un vecino.
Esta familia que reside en Juan Díaz de Antón perdió todo, luego que el incendio consumiera en unos minutos lo que les costó conseguir en más de 10 años.





