En el mundo convulsionado en que vivimos hay factores que contribuyen a que el escolar no duerma lo suficiente: los deberes escolares, un extenso programa de actividades extracurriculares, la televisión, las computadoras y videojuegos.
Ese mal hábito se perpetúa hacia la edad de la adolescencia, en la cual se recomiendan entre 8.5 a 9.5 horas de sueño por la noche.
Independientemente de la edad, lo más importante es crear y mantener una rutina para la hora de acostarse.
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