Un joven que trabajaba en el ejército fue humillado por ser cristiano. Un día su jefe quería humillarlo delante del pelotón.
Tomó al soldado y le dijo: toma esta llave, ve a aquel Jeep y estaciónalo en frente.
El joven dijo que no sabía conducir. Entonces el superior le dijo pídele a tu Dios que te ayude. Muestra que Él existe.
El soldado tomó la llave y comenzó a orar, luego encendió el vehículo, maniobró y estacionó perfectamente. Al salir del Jeep vio a todos los soldados de rodillas llorando diciendo: queremos a tu Dios.





