El lunes tuve el privilegio de pasar un rato agradable, entretenido y lleno de mucha sabiduría con don Brunel Bryan, quien el pasado sábado llegó a la envidiable edad de 100 años.
Lo envidiable de don Bryan es que, a pesar de tener un siglo de vida, tiene más energías que un quinceañero, buena memoria y un gran sentido del humor.
Hay dulces, café para darles, porque aquí nadie se va sin comer algo, replicó el abuelo centenario, demostrando la calidez con la que se trata a las visitas en su hogar.





