José, un morador del lugar y padre de dos hijos de siete y 10 años, expresó que prefiere que sus niños jueguen frente a la calle antes de que vayan al parque, porque teme que una culebra los pique.
Aseguró que cuando el parque llamado Eduardo Harrison está limpio, es porque los moradores se han unido y lo han limpiado, pues las autoridades son incapaces de hacerlo.





