Fue en su natal Pinogana, provincia de Darién, donde aprendió a amar y a cultivar la tierra. Esta vida nunca le apenó, pues con su trabajo de agricultor, pudo construir su casa y hacer de sus hijos tremendos profesionales.
A sus 76 años, ya no trabaja la tierra, pero encontró en la venta de frutas y legumbres una extensión de lo que tanto ama hacer.





