Los blowers quedaron chorreados mientras los vestidos se manchaban con las cintas que los adornaban, pero todas las damas y caballeros estaban felices.
No era para menos. Se celebraba la resurrección de Cristo los primeros minutos después de la medianoche del domingo en la parroquia de Guadalupe de La Chorrera.
No era un día cualquiera, aunque tampoco una celebración cristiana tradicional.





