Un día, Dios miró al mundo y sintió una profunda misericordia. Decidido, levantó su mano y, durante la noche más oscura, convirtió el mundo entero en un paraíso.
Al día siguiente, cuando sus hijos despertaron, se vieron diferente. Ya no había enfermedades, todos eran muy hermosos. Aún la persona que era más pobre, se vestía de oro y tenía comida en abundancia. Todos estaban felices.





