Hernán no se apena de haber incursionado en la venta de accesorios religiosos, pues con ese empleo ha podido sacar adelante a su familia. Él reside en Veranillo, en el distrito de San Miguelito.
Con emoción recuerda haber empezado, siendo un adolescente, a vender afuera de la Basílica Don Bosco, con el que considera su padre, Manuel Antonio Migareo; de él aprendió a ganar dinero honradamente.





