Después de luchar por más de un mes con las barreras, ayer gracias a Dios, Alberto logró vencer la inconformidad de que no se podía subir al transporte, pues cumplió su sueño de viajar en el colectivo y pasó su respectiva tarjeta de pago en la puerta trasera.
Viajó cómodamente
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Quintín moreno





