C onfiaba que con la llegada del metrobús cambiaría o por lo menos mejoraría la cultura en el transporte público, pues así lo promovía la campaña de lanzamiento. Sin embargo, me equivoqué.
Los puestos asignados para las personas de la tercera edad, embarazadas y discapacitados siguen siendo ocupados por pasajeros que en vez de cederlos se hacen los chivo locos para no levantarse.





