E l cuerpo es el templo del alma, por consiguiente, respetarlo es el primer deber de todo individuo.
Hace unos días, supe de una joven cuyo novio le exige que le entregue su cuerpo y, no conforme con eso, también el dinero que gana trabajando de sol a sol. Cada vez que se le antoja, deja a la novia oficial y sonsaca a esta joven que, presa de un amor enfermizo, cae una y otra vez en sus garras.
Aquí no se trata solo de un hombre sinvergüenza y sin escrúpulos, sino de una mujer que no se respeta a sí misma.





