Justo a esa hora, Eduardo Ledezma, mejor conocido como Pallo, comienza a servir la comida que prepara con un día de antelación.
Los aromas de su sazón llegan a la nariz de aquella persona que se encuentre una cuadra antes de ubicar el inmueble, por eso Pallo es tan popular.
Cuenta que aprendió a cocinar cuando una amiga bocatoreña y otra italiana le enseñaron sus técnicas.





