D urante el segundo mes en el colegio de primaria, nuestro profesor nos dio un test. Yo era un alumno concienzudo y rápidamente contesté a todas las preguntas, hasta que leí la última: ¿Cómo se llama la mujer que limpia el colegio? Seguramente era una broma.
Había visto la mujer de la limpieza en varias ocasiones. Era alta, con el pelo moreno, cincuentona, ¿pero cómo iba a saber su nombre? Entregué la hoja, dejando la última pregunta sin contestar.





