Desde muy chico siempre le gustó ver como hacían su trabajo los raspaderos y su observación fue tan persistente que al pasar el tiempo aprendió hacerlo.
Gracias a sus recorridos diarios, sus cuatro hijos se han convertido en jóvenes de bien y, este año, uno de ellos se gradúa de sexto de secundaria y podrá ayudar en el hogar.
Su éxito





