Por medio de este escrito, quiero mostrar mi solidaridad para aquellas personas que en estos momentos están damnificadas a causa de las fuertes lluvias que han azotado el país, en especial el área del interior.
En estos días escuché a una amiga decir que no entendía por qué Dios era tan malo, pues hacía sufrir a las personas más vulnerables y necesitadas.
No voy a negar que además de impresionarme su afirmación fue algo que me dejó pensando.





