¡Dios, mío! Cada vez que tengo que hacer súper, sufro un ataque de ansiedad acompañado de pánico y estupor.
Desde niña, cuando mi mamá me mandaba al mercado a comprar carne, que en aquel entonces costaba 40 centésimos la libra, o naranja, que la vendían a 6 por un real, he escuchado que todo está por las nubes.
A veces, se aprovechaban de mi inocencia y me daban una naranja menos. ¿Cómo es posible que te den cinco naranjas por un real, si la venden a seis por un real?, me recriminaba mami cuando llegaba yo con la bolsa del mercado.





