Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena. Pensaba de esta forma:
"Si tuviera un auto nuevo, sería feliz".
"Si tuviera una casa grande, sería feliz".
"Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz".
En ese momento, tropezó con un bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: "Sería feliz si tuviera...".
Así lo hizo hasta que solamente quedaba una piedrita en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta de que aquella piedrita era un diamante muy valioso.





