En los niños puede crear problemas; pero en los adolescentes, pérdida de ese sentido.
Recientemente se ha dado a concer los resultados de un estudio efectuado por unos investigadores del NYU Langone Medical Center en Nueva York, en Estados Unidos, mediante el cual se ha detectado que la exposición al humo de segunda mano podría afectar el desarrollo de la audición (para oír) en los niños y aumentar el riesgo de pérdida auditiva en la adolescencia.





