María y Aurita son amigas entrañables. Por suerte María no tiene que contar con el visto bueno de sus hijos. Si así fuere, hace tiempo hubiese roto palitos con Aurita.
Gracias a Dios no lo hizo. Toda la vida, lo poco que le resta, estará en deuda con ella. Por su indeclinable demostración de lealtad. Porque eso supera cualquier defecto que los muchachos, Jeremías y Valeria, le hallen. O que en realidad tenga, después de todo nadie es perfecto.





