Para algunos privados de libertad, cuando se está tras las rejas, las horas se detienen, por eso ese tiempo lo utilizan para participar de diferentes programas de resocialización.
Uno de estos cursos es el de ebanistería, por lo que ayer 18 personas privadas de libertad aprovecharon los conocimientos obtenidos para reparar sillas y escritorios en mal estado para darles un mejor uso.





