Tras más de cuatro décadas de violencia, ETA entregó ayer en Francia decenas de armas y cientos de kilos de explosivos que deberían suponer el "desarme total" del grupo separatista vasco, a quien el Gobierno español exige su disolución.
Para el gobierno de Mariano Rajoy, fue una "operación mediática para disimular su derrota". En un comunicado, el Ejecutivo asegura que la única solución para el grupo "es anunciar su disolución definitiva, pedir perdón a sus víctimas y desaparecer".





