Anualmente se registran unos 2,000 casos, entre niños y adultos en todo el país, con quemaduras graves, la mayoría procedente de familias de escasos recursos.
Según Yesenia Ochoa, directora de la Asociación Panameña de Ayuda al Niño Quemado Apaniquem, las secuelas de quemaduras son difíciles de afrontar y el país solo cuenta con esta asociación que se ha quedado chica y con falta de recursos.





