El Fifagate no se ha quedado en el olvido para las autoridades estadounidenses. Ayer, el expresidente de la Federación de Fútbol de Costa Rica, Eduardo Li, se declaró culpable en Nueva York de conspiración y otros delitos por aceptar cientos de miles de dólares en sobornos a cambio de contratos por los derechos comerciales de torneos internacionales.
Pero más allá de echarse la culpa, Li soltó una sopa más espesa sobre la marca deportiva que patrocina a su país y donde recibió el billete.





