Con un espectáculo carnavalesco, Río de Janeiro despidió anoche los primeros Juegos Olímpicos realizados en Sudamérica, y en los que Estados Unidos ratificó una vez más su condición de máxima potencia deportiva al dominar el medallero.
Tal como lo hizo en la ceremonia inaugural hace más de dos semanas, Brasil apeló de nuevo a su música como carta credencial para conmover al mundo. Un frenético ritmo en el Sambódromo marcó la entrada de un grupo de bailarines con trajes multicolores.





