Hay que ser caradura para hacer lo que hace el sinvergüenzón de Raymundo, que quería seducir a toda damisela que se le atraviesa por el camino y vende la imagen de santurrón en casa. Porque, ¿quién le diría a ella que él era un mujeriego empedernido con rezago interpretativo y complejo de adolescente? Con las hormonas alborotadas parecía un cuadrúpedo en celo.
Para fortuna suya, el mentado Raymundo personaje que interpreta Marko tenía una labia que los hombres de leyes más letrados le envidiarían.





