Córneas deformes, dientes que se caen al hablar por la falta de calcio, diálisis un día de por medio y un bastón para caminar, son solo parte de las dolencias de Rudesinda Delgado, quien desde hace 10 años lucha por su vida, tras ser envenenada por un jarabe de la Caja del Seguro Social (CSS) que debió quitarle un simple resfriado.
Ese es un solo un caso de los cientos que han acompañado la lucha de estas personas, quienes ayer, bajo un intenso sol y enfermos, no dudaron en formar parte de la primera audiencia de este envenenamiento ocurrido hace una década.





