Los efectos de Patricia comenzaron hoy a sentirse en el oeste de México, donde tocó tierra como un huracán de categoría 5, "muy peligroso" por sus vientos récord y una gran cantidad de lluvia, aunque por ahora no hay víctimas ni daños considerables.
El presidente Enrique Peña Nieto advirtió desde temprano que el país se enfrentaba a "una amenaza de gran escala" por el impacto del huracán "más peligroso que se haya registrado en el mundo", con vientos sostenidos superiores a 300 kilómetros por hora.





