Los siete candidatos menos populares de las primarias del Partido Republicano para optar a la Casa Blanca en 2016 ofrecieron hoy un deslucido primer debate electoral en el que su necesidad de presentarse al público restó agilidad e interés a una conversación que careció de momentos memorables.
Lo insípido del debate y la desoladora imagen de las enormes gradas del plató casi vacías contribuyeron a ofrecer una fotografía gris de siete candidatos para quienes era absolutamente vital esa hora y media de televisión nacional.





