Acaba de ser elegida Miss Japón y su sueño no es ganar Miss Universo ni hacer carrera como supermodelo, sino abanderar la lucha contra la discriminación de los nipones mestizos, una minoría en uno los países con mayor homogeneidad racial.
Es Ariana Miyamoto, hija de una japonesa y un estadounidense afroamericano, que ha causado sensación y polémica en Japón al ser la primera "hafu" (del inglés "half", "mitad") que conquista el título nacional de belleza y representará al país en el certamen internacional.





