Cuatro rabinos israelíes murieron en un atentado en una sinagoga de Jerusalén Oeste, que acabó con los dos autores palestinos abatidos por agentes del orden y nuevas medidas punitivas adoptadas por el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu.
Las víctimas mortales tenían doble nacionalidad y, además de la israelí, tres eran ciudadanos estadounidenses y uno británico.





