Reconoce que el mayor número de compradores son personas que van de los 20 años hacia arriba y prefieren este producto porque se puede pelar (cáscara) con los dientes y por la facilidad para manipularlo.
Gracias a esta actividad, corrobora Rosa, aporta para su casa el dinero que le permite cubrir las necesidades básica para continuar con la crianza de sus dos hijas menores de edad y su mamá quien cuida de las niñas.





