Caminar por la Cinta Costera III es todo un deleite. Sentir la brisa del Mar del Sur, recibir el calor de El Chorrillo y ver a los niños felices, en las diferentes canchas de juego, no tiene precio.
Ayer se inauguró este máximo proyecto, que además de ser un desahogo vial, también es un punto de alta convergencia deportiva.





