Ya llegó la Navidad y el panameño común, con un salario estable, quiere tener algo que comer en su cena de Nochebuena, algunos ahorran para ello; otros hacen un esfuerzo sobrehumano, pero al final logran su objetivo.
En medio del ajetreo de comprar todo, día a día encontró a la señora Cristeria M. Ortega. Ella había llegado desde Las Cumbres hasta Ojo de Agua en busca de precios más baratos y los encontró.





