El gobierno panameño ordenó la demolición de una de las mansiones del ex dictador Manuel Antonio Noriega situada en un sector exclusivo de la capital para evitar que se convierta en un criadero de mosquitos que causan el dengue.
Una retroexcavadora derribó la vivienda, abandonada desde que el otrora hombre fuerte fue expulsado del poder por la invasión de Estados Unidos el 20 de diciembre de 1989.





