No hay quien pase por la Gran Estación de San Miguelito sin taparse la nariz al sentir el mal olor que emana de un pataconcito, que se hace más grande, sobre todo, los fines de semana.
Cajetas, vasijas llenas de agua y todo tipo de legumbres podridas que les sobran a los vendedores del área son acumuladas en esta parada.
La situación se ha puesto tan tensa que la gente que camina hacia sus trabajos aduce que le toca patear los desperdicios para poder pasar.





