¡Ay, Moza!, lo que me pasa es vergonzoso, pero interesante. Yo soy una de las tantas panameñas que han sido engañadas por sus esposos.
Por mucho tiempo sufrí, lo amaba tanto que pensaba que me moriría, hasta llegué al punto de pedirle que tuviera relaciones sexuales conmigo, a pesar de que sabía que él estaba con la otra.
Siempre pensé que regresaría conmigo, aunque sea por los niños, pero ha pasado un año y él está feliz de la vida con la otra tonta.
La llamo así porque, al igual que yo, la ilusa piensa que es la única.





